Jamás voy a estar suficiente tiempo tirada en el suelo con la hierba como almohada, ni me voy a cansar de escuchar el silencio mientras miro la noche estrellada.
Un descanso, un quiebre en mi alma acelerada, un poco de paz en esta vida alocada, un remanso de quietud, un minuto de calma, cierro los ojos y solo escucho la fogata, siento el aire que acaricia mi cara con los aromas del bosque y el ruido de las cigarras, que armonizan sus canciones con el fondo de la cascada, un minuto, una hora, una semana... Jamás me cansaré de imaginar que duermo con la hierba como almohada, en algún rincón del bosque, en un lugar de mi alma.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Ay amiga! volviste a escribir...
cuando te echos de menos pienso en estas cosas... y en como siempre hay algo que nos une.. que siempre hablamos el mismo idioma!
Esa alegria de saber que hay alguien en el mundo que no me pedirá más palabras porque leerá en mis sonrisas y en mis lágrimas.
Te quiero tanto amiga! mucho mucho! y siempre estas presente; y te extraño!
Como quisiera tenerte más cerca...
pero me alivia saber que unos años más viviremos juntas, como lo prometimos, antes que cualquier otra persona... y será el comienzo de nuestros sueños y yo te ayudaré a caminar por el sendero que tu hayas esogido, y sabré con certeza que cuento contigo.
Publicar un comentario